¿Quieres ser un espejo o un cristal?

Reconozco que siempre me ha llamado la atención comprobar como ante las quejas y la desaprobación de ciertas actitudes las personas optan por responder con una imitación, a mis ojos absurda, ya que si entendemos como lógico responde con la misma moneda, yo me pregunto sino es más lógico alejarme de aquello que rechazo y no parecerme cual calca a a quien me disgusta.

Como consuelo te queda el argumento “lo hizo primero”, pero… ¿el hecho no es reprochable en sí mismo? ¿No estoy actuando como una pieza más de ese engranaje que tanto me molesta? ¿Sirviendo de excusa a esa persona para continuar reaccionando en base a mi respuesta?

Hace tiempo decidí que mis actos tienen más que ver con lo que yo quiero ser, que lo que considero que los demás merecen, no puedo evitar que me afecte, ni contral la conducta de otros, pero si puedo salir de ese mecanismo de “ojo por ojo” y “diente por diente”, que me sume en una versión de mi misma que se parecería mucho a personas que no me gustaría utilizar como referente.

¿Tu actúas o reaccionas? Siempre puedes decidir ser cristal, en lugar de un espejo condicionado siempre a devolver la imagen que se presenta frente a él.